Colecistectomía: La Operacion de Estirpar la vesícula biliar

Vesícula biliar para qué sirve?

Su función es almacenar y concentrar la bilis entre comidas. La bilis es una solución acuosa producida y secretada por el hígado, y consiste en sales biliares, fosfolípidos, colesterol, bilirrubina conjugada, electrolitos y agua.

Las mujeres son más propensas a tener problemas de vesícula biliar que los hombres, en parte debido a los efectos de la hormona estrógeno. Las dietas ricas en alimentos procesados y bajas en grasas buenas contribuyen a la formación de cálculos biliares.

Funciones de la bilis

La bilis es responsable de acciones esenciales para la salud humana, como la digestión y descomposición de las moléculas de grasa, la absorción de antioxidantes y nutrientes liposolubles, como las omegas 3-6-9, el licopeno, la luteína, los carotenoides, las vitaminas A, D, E, K. Además, la bilis desempeña un papel importante en la desintoxicación: las sales biliares actúan en la eliminación del colesterol y las toxinas metabolizadas por el hígado.

Bilis disfuncional

El factor principal que hace que la calidad de la bilis sea mala es una dieta baja en grasa. Si no hay suficiente grasa, la liberación de bilis no es señalada y se detiene en la vesícula biliar (colestasis), convirtiéndose en un líquido espeso y viscoso (lodo en la vesícula biliar). Si ya hay colestasis, cuando se come grasa, la vesícula biliar tiene dificultad para exprimir la bilis espesa. Así, la grasa ingerida pasa a través del tracto digestivo sin ser digerida, causando una absorción reducida de moléculas liposolubles e inflamación. La bilis espesa y pegajosa es la materia prima para la formación de cálculos biliares.

Qué son los cálculos biliares

Décadas de alimentos procesados, bajos en grasa y mal orientados nutricionalmente han creado una epidemia de cálculos biliares. Los cálculos biliares son extremadamente comunes y ocurren en el 10 al 15% de la población. La extirpación de la vesícula biliar es una de las cirugías más comunes que se realizan hoy en día.

Operación de vesícula biliar: consecuencias

El cuerpo se adapta a la extirpación de la vesícula biliar, pero existe un mayor riesgo de problemas de salud, tales como dificultad en la digestión, deficiencia de ácidos grasos esenciales (omegas) y otros nutrientes lipídicos, esteatosis hepática no alcohólica (hígado graso), cirrosis y cáncer del intestino delgado. Afortunadamente, estos problemas no ocurren en todas las personas que toman la vesícula biliar.

Qué hacer después de la estirpación

Poco después de la cirugía es necesario reducir la ingesta de grasa para evitar síntomas como náuseas, gases, mala digestión y dolor abdominal. Poco a poco, el cuerpo se adapta y la grasa puede volver a la dieta de forma moderada, respetando siempre la tolerancia individual. Sólo el 10% de las personas a las que se les extirpa la vesícula biliar tienen problemas digestivos persistentes.

Síntomas después de la operación

Después de la extirpación de la vesícula biliar, el hígado sigue produciendo bilis, pero ya no hay un lugar para almacenar y concentrar la secreción, que fluye directamente al intestino delgado cuando nos alimentamos. La bilis se libera lenta y continuamente en el intestino, como un grifo que gotea. Después de una comida grasosa puede no haber suficiente bilis concentrada para digerir la grasa.

Problemas derivados de la operación de la vesícula biliar

  • Diarrea crónica
  • hinchazón
  • aumento de peso
  • náuseas
  • problemas digestivos
  • reflujo
  • Gastritis
  • gases
  • dolor abdominal.

Como se mencionó anteriormente, no todas las personas sufren de estos síntomas.

Qué comer después de la operación

La recomendación es comer comidas más pequeñas, más frecuentes y ricas en fibra dietética. Esto ayuda a neutralizar la bilis lanzada al intestino: las fibras solubles se unen a los ácidos biliares disminuyendo el riesgo de inflamación local. Las verduras, las frutas, las legumbres (frijoles) y los cereales (avena y quinua) ayudan a minimizar el estrés digestivo. Varios estudios muestran que comer verduras cocidas en las comidas reduce los síntomas negativos.

Alimentos que ayudan a la digestión

Las proteínas magras, como la carne, las aves y el pescado, no necesitan bilis para digerir y se pueden consumir normalmente. Los huevos son generalmente bien tolerados. Los productos lácteos funcionan bien en algunas personas, en otras no. Las grasas deben consumirse de acuerdo a la capacidad individual, y la sugerencia es no exagerar la dosis, aumentando gradualmente hasta que encuentre su límite de comodidad digestiva. El aceite de coco (no necesita bilis para la digestión), el aceite de oliva, el aguacate, los frutos secos, las castañas, la chía y la linaza deben ser parte de la dieta. Evite freír, grasas trans, salsas pesadas, alimentos procesados. El pan (gluten) puede causar hinchazón e incomodidad.

Los alimentos ácidos, amargos, ácidos y picantes mejoran la digestión

El uso de enzimas digestivas que actúan en la descomposición de las grasas, como la lipasa y el concentrado de bilis de bovino, puede ser necesario en algunos pacientes que pasan por una colecistectomía (cirugía para extirpar la vesícula biliar). Sin embargo, para la mayoría de las personas que extirpan la vesícula biliar, los ajustes en la dieta son suficientes. Las especias, los alimentos fermentados, amargos y ácidos actúan mejorando la digestión y facilitando la tolerancia a las grasas esenciales. Algunos ejemplos de ácidos y amargos: limón, pomelo, vinagre de manzana, kombucha, kéfir, chucrut, jillo, rábano, achicoria, escarlata, mostaza, rúcula, diente de león.

Especias y remedios herbales

Según estudios en animales, especias como el jengibre, la cúrcuma, la pimienta roja, la pimienta negra y el fenogreco refuerzan la secreción biliar y la actividad de la lipasa pancreática (una enzima que digiere las grasas). La acción estimulante sobre las enzimas digestivas del páncreas se produce cuando estas especias se consumen en la rutina diaria. La cúrcuma es conocida por sus numerosas acciones sobre el hígado, actuando especialmente como un potente antiinflamatorio y auxiliar del flujo biliar. Todas las infusiones de hierbas con acción digestiva ayudan, pero lo más destacado son los tés de menta, menta, boldo, jengibre y limón.

Lipasa

Aguacate, coco, avena, berenjena, nuez y lentejas son algunos de los alimentos que contienen lipasa, procesando las moléculas de grasa grandes en partículas más pequeñas de ácidos grasos y glicerol. Aunque la lipasa es producida por el páncreas, el consumo de estos alimentos puede facilitar la digestión después de una comida con grasa. El kéfir (bebida láctea fermentada a base de yogur) contiene muchas enzimas digestivas, incluyendo lipasa, proteasa y lactasa. El Kombucha (té fermentado) tiene una alta concentración de ácido glicurónico, con efecto desintoxicante contra la bilirrubina y otras toxinas, además de una gran acción enzimática y digestiva, y debe tomarse poco después de las comidas – 100 ml a la vez son suficientes.

Taurina

Después de la extirpación de la vesícula biliar es importante apoyar el hígado para permitir que la bilis fluya adecuadamente, no sea retenida en el órgano y facilite la digestión de las grasas. La taurina es un aminoácido necesario para la producción de bilis, ayuda en la comodidad digestiva después de las comidas y reduce el riesgo de formación de microcálculos dentro del hígado. Los ácidos biliares conjugados con la taurina son más solubles en agua y menos tóxicos. La taurina se encuentra básicamente en alimentos de origen animal, como la carne, las aves, el pescado, los huevos y los productos lácteos. También se puede tomar como un suplemento.

Silimarina

Los extractos concentrados de plantas, como la silimarina, el diente de león y la alcachofa, estimulan el flujo biliar (acción colerética) y ayudan a desintoxicar el hígado. La silimarina se extrae del cardo mariano, una planta medicinal ampliamente utilizada como protector del hígado y en el tratamiento de diversos trastornos hepáticos, cuando existe una deficiencia funcional o intoxicación. Su actividad hepatoprotectora es única, actuando en muchos frentes, incluyendo la acción antioxidante, antiinflamatoria y de regulación de la función celular.

Cúrcuma

La curcumina, además de ser colerética, tiene un potente efecto antiinflamatorio y acelera la recuperación tras la extirpación de la vesícula biliar. Funciona mejor si viene con piperina (pimienta negra) para activar su biodisponibilidad, es decir, será más absorbida por el cuerpo. El consumo de raíz o polvo de cúrcuma debe ser diario y se puede añadir a cualquier tipo de preparación de alimentos.

Remolacha

La remolacha estimula la producción de bilis. La remolacha contiene un arsenal de beneficios mediados por las antocianinas (acción antioxidante), la betaína y los nitratos. El nitrato es convertido por el cuerpo en nitrito y óxido nítrico, y esta molécula contribuye a la oxigenación del cuerpo y del hígado. La betaína es un aminoácido que permite la eliminación de toxinas por parte de las células hepáticas. Además, la betaína se concentra principalmente en el hígado, donde mantiene los conductos biliares funcionando correctamente, ayuda en la reparación hepática y reduce los niveles de homocisteína, una toxina asociada con la esteatosis hepática no alcohólica.

Manzana y jengibre

La manzana es rica en pectina (fibra soluble que facilita la eliminación de los ácidos biliares) y floretina (acción antioxidante y hepatoprotectora, previniendo el daño hepático), además de estimular la producción de bilis. El jengibre, rico en gingerol, actúa como un antiinflamatorio. Se sabe que el jengibre aumenta la producción de bilis y reduce las náuseas en los pacientes que extirpan la vesícula biliar. La asociación de la manzana y el jengibre ayuda a normalizar las enzimas hepáticas.

Enzimas y hierbas medicinales

Además de las comidas con menor contenido graso, existen otras medidas que ayudan a minimizar el problema: enzimas digestivas, hierbas medicinales (alcachofa, diente de león, silimarina, cúrcuma) y alimentos que mejoran la digestión de las grasas (limón, vinagre de manzana, kombucha, jiló, hojas amargas).

Zumos naturales

La asociación de frutas, verduras, hojas amargas y especias puede ayudar mucho en la digestión de quienes tomaron la vesícula biliar y estimular la producción de bilis. Receta de zumo: pasar una remolacha con cáscara por la centrifugadora. Ponga el jugo en el vaso.

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