Comer compulsivamente: Causas y soluciones

Muchas situaciones de la vida diaria llevan a sentirse mal, deprimidos, la ingesta de comida en grandes cantidades es una respuesta emocional normal; desde pequeños nos han enseñado, como al perro de Paulov, que si hacíamos algo bien, recibíamos como premio comida; esto se ha quedado en nuestro subconsciente, recurriendo a ella para solventar todos los males que nos ha dejado un mal día en el trabajo/universidad. El problema viene cuando esto se convierte en la única forma de tratar esas frustraciones.

El origen.

Alguna gente simplemente come de forma compulsiva debido a un hábito (sentarse frente al televisor mientras come una bolsa de patatas fritas, por ejemplo), mientras que otros tienen el origen de su compulsión en diversos problemas emocionales, algunos de ellos, relacionados con una mala imagen de sí mismos.

El comportamiento se sucede en forma de ciclos;

  1. Para confrontar problemas de físico,
  2. Frustración. Al no poder seguir el plan de dieta, volviendo a ingerir comida rica en azucares, para matar a esos sentimientos de depresión al no poder llegar a la meta propuesta.
  3. Sentimientos de culpa. Poco dura el remedio, ya que vuelven otra vez las emociones negativas, por no poder cambiar sus hábitos alimenticios, y vuelve a girar la rueda al inicio, comenzando una nueva dieta y un nuevo ciclo que se repite sin cesar.

Estos ciclos son muy difíciles de romper, ya que no es solo la ingesta de la comida, sino sus propiedades las que la hacen que los enfermos se enganchen a ellas. Tómese como ejemplo el chocolate; es un antidepresivo natural, por lo que, al comerlo, se alivian los síntomas, pero se engorda, lo que conlleva a un malestar, a dietas abusivas y a los mencionados ciclos anteriores.

Soluciones

  1. Buscar ayuda. Es muy importante reconocer que se tiene un problema, y buscar ayuda psicológica. Haga caso de sus seres queridos y déjese ayudar, el especialista encontrará la raíz de su problema y le dirá qué pautas deberá seguir.
  2. Evite los prejuicios. Usted no es una mala persona, ni tampoco lo es la comida. Toda la comida es buena, en cantidades adecuadas. Si usted se toma muchos limones, que son ricas en vitamina C, sufrirá estreñimiento, es por ello, que el problema no está en la comida que se ingiere, sino en la respuesta emocional asociada a ella.
  3. Muchas veces, es bueno detenerse y reflexionar el por qué necesita comer algo, en vez de pensar en qué quiere comer. Si utiliza la comida como una estrategia de afrontamiento, puede llegar a no saber distinguir cuándo tiene hambre realmente o cuando es simplemente un síntoma de sus emociones.
  4. Cambie su entorno. Un cambio supone romper las costumbres; quizá siempre coma algo mientras se sienta en su silla a ver la televisión. Pruebe a cambiar de sitio esa silla, o vaya a otro lugar, de esta manera, estará más consciente de todo lo que hace y se dará cuenta de que en realidad no necesita comer.
  5. Termine con las dietas estrictas. No son buenas, da igual que le digan que puede perder 10 kilos en una semana, no es sano, y además tanto tiempo sin comer hará que tenga más hambre y que, por tanto, sea más fácil que caiga de nuevo en comer de forma compulsiva, debido al estrés que generan este tipo de dietas.
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