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Cómo ser más inteligentes

Inteligencia humana, qué es y cómo mejorarla

Anteriormente se decía que la persona inteligente era una persona erudita que disponía de muchísimos conocimientos. Clásicamente se le relacionaba con aquellas personas que poseían una gran aptitud para las matemáticas.

Hoy por hoy, sabemos que la inteligencia no es una sola y que dentro de ese gran grupo podemos encontrar subclasificaciones. Es así como encontramos las inteligencias verbal, espacial, preceptiva, motora entre otras.

No hay una unanimidad para definir lo que es la inteligencia. Algunas personas la consideran como una habilidad o una capacidad para resolver problemas de la vida cotidiana, para recordar cosas del pasado, o para divisar conocimientos previamente conocidos con una finalidad determinada.

Es una cuestión que sido debatida lo largo de los años y en la discusión se han incorporado psicólogos, filósofos, médicos psiquiatras, neurólogo, biólogos. No obstante nunca han logrado un acuerdo para generar una definición certera y unánime.

¿Qué es ser inteligente?

Sin embargo, hay conformidad entre los distintos científicos al decir que la inteligencia requiere de ciertos atributos comunes tales como la habilidad para la planificación, una facilidad para adquirir conocimientos, la capacidad de abstraerse, la posibilidad de resolver problemas de manera eficiente, el grado de atención al medio que le rodea y una capacidad de adaptarse a las circunstancias según muten.

Ser listo o ser inteligente

En el día a día de las personas pareciera existir una diferencia entre el término inteligente y el término y listo. Popularmente el término inteligente es imaginado dentro de ámbitos académicos mientras que el término listo se relaciona en mayor medida con la habilidad de la persona para hacer frente a sus problemas cotidianos.

Esta visión desactualizada que diferenciaba ser listo de ser inteligente se ha dejado de lado y se ha comprendido que si bien existe una inteligencia de ámbito académico teórico, también ser inteligente abarca las habilidades de las personas en sus ámbitos cotidianos extra académicos.

Realizar una buena compra, elegir el mejor producto, superar una relación pasada, ser un buen orador como tener empatía y comprender a los demás, ser un buen deportista, entre muchos otros ejemplos, también son habilidades consideradas de la inteligencia.

Las personas inteligentes, conocedoras y sabias suelen ser caracterizadas por una rapidez mental y una facilidad para manejar datos e ideas.

Tienen una vida para poder reaccionar de manera rápida y eficiente ante las situaciones de la vida, pueden valorar diferentes soluciones para cada problema y elegir las más adecuadas. Esto no quiere decir que una persona inteligente esté condenada al éxito inherentemente. Los inteligentes también se equivocan pero su habilidad les permite adaptarse y aprender de sus errores para no volver equivocas en el futuro.

Algunos científicos piensan que la inteligencia en sí, no es un sustantivo. Estos expertos prefieren pensar que las personas suelen tomar o tener actitudes inteligentes, colocando la palabra inteligencia dentro de una posibilidad de actuar de una u otra manera.

Es decir, que una persona puede estar dotada de una gran cantidad de información, tener una excelente memoria, ser bueno evaluando la situación y aun así, no tomar una postura inteligente.

¿Qué es ser inteligente?

Sin embargo, la definición definitiva para la inteligencia es aún un ítem que genera controversia. Quizá es un término demasiado generalista y sobre el yacen estudios desde distintos campos.

Por ejemplo, desde la biología se sabe o se piensa que el aumento de la inteligencia no es un objetivo de la naturaleza sea que hay seres vivos que aún sin cerebro han logrado sobrevivir largos períodos de tiempo.
Este detalle quiere decir que la gran inteligencia que poseen los humanos, lejos de ser un objetivo natural, sería tan sólo una casualidad que se ha dado en la evolución. De tal manera que este campo del saber considera la inteligencia como una capacidad de adaptación que presentan los individuos en su medio ambiente.

Para la psicología, la inteligencia tiene que ver con la capacidad que presenta un individuo de enfrentar las situaciones cotidianas de manera eficaz. Es decir, todas las actividades que realiza una persona persiguiendo un objetivo. Aunque también están aquellos que la consideran una especie de proceso de cómputo con cierto paralelismo al de una computadora.

Ser inteligente según la medicina y el campo médico

En el campo de la medicina la definición de inteligencia no tiene una gran trascendencia. La medicina se encargará de estudiar y tratar aquellas enfermedades que pueden causar un deterioro intelectual de las personas. Sin embargo, la definición y etimología la palabra inteligencia no es algo fundamental ni trascendental para este campo.

Pedagogos: quién es el inteligente aquí

Dentro del campo de la pedagogía los expertos distinguen entre lo que es una aptitud para aprender o realizar algún tipo de tarea y la puesta en práctica de ese aprendizaje o realización de la misma.

Con esto queremos decir que una persona puede tener una gran capacidad para realizar o aprender algo pero cuando se ve en el momento de realizar esa tarea existen muchos factores que pueden impedírselo.

Es decir quién evalúa la inteligencia en función de los resultados sino en su capacidad de poder aprender de realizar una tarea. Muchas personas inteligentes no pueden brillar a causa de factores externos.

Material de estudio abstracto

Cuando los expertos abordan este tema, se presentan ante una gran complicación. La mayor parte de los conceptos y objetos de estudio son abstractos, ejemplo de esto es la mente y la conciencia.
El abordaje se torna arduo, complejo y engorroso y sólo puede ser estudiado de manera indirecta. Por este motivo se ven obligados a estudiar otras capacidades tales como la memoria, la oratoria, la matemática o el seguimiento de pasos y movimientos.

El coeficiente intelectual como medida de inteligencia

Si bien la inteligencia en sí misma no ha podido ser definida de manera consensuada, se han desarrollado ciertas pruebas que evalúan distintos aspectos de la habilidad cognitiva. Por mucho tiempo se ha utilizado el resultado de esos exámenes como medida de inteligencia y es lo que conocemos habitualmente con el nombre de coeficiente intelectual.
Una prueba modelo de este tipo incluye el examen de la capacidad verbal, espacial y numérica del evaluado. Es decir que se centran más en la inteligencia académica.

Existe cierta relación entre los resultados que se tienen con el rendimiento académico de las personas evaluadas. No obstante hay expertos que cuestionan estos exámenes por considerar que para poder realizarlos se requieren conocimientos previos con lo cual excluiría a personas inteligentes que aún no los tienen o que han desarrollado otro tipo de inteligencia.

Con el pasar del tiempo nuevos científicos cuestionaron la realización de estas pruebas por considerar que el éxito en la vida no podía ser medido o predicho por ellas.

Una gran crítica que reciben las pruebas de coeficiente intelectual es que las mismas no contemplan el aspecto emocional.
Actualmente se han desarrollado nuevos test que contemplan las actitudes psicológicas y emocionales de una persona, considerados factores importantes del éxito personal.

Es decir que actualmente ha cobrado fuerza no sólo la capacidad cognitiva sino también la habilidad de poder controlar nuestras emociones y de responder a un estímulo de la manera más asertiva posible.
Por lo tanto una persona con mucha habilidad para realizar determinada acción puede actuar de manera poco inteligente a causa de sus emociones.

Hábitos que pueden ayudar a la inteligencia de una persona

Si bien la inteligencia posee una cuota de carga genética, también es cierto que se puede sacar mayor provecho de nuestras aptitudes siguiendo cierta conducta de hábitos.

La mayor parte de los expertos consultados coinciden en que la lectura, el contacto con el ambiente, la interacción social, el ejercicio físico y la dieta equilibrada son fundamentales a la hora del desarrollo de nuestras habilidades cognitivas y motoras.

El cerebro humano se basa en un conjunto enorme pero finito de conexiones y gracias a ellas, podemos relacionar nuestra situación actual con alguna que hayamos visto, procesado, vivenciado o aprendido del pasado.

Para poder realizar comparaciones y tomar decisiones el cerebro debe estar nutrido con información, no podemos relacionar dos conceptos si no disponemos de ellos. Por eso se hace énfasis en la importancia de la experiencia.

La lectura es una buena fuente de información, pero tal lectura debe ser activa con gran capacidad de imaginación y abstracción. De lo contrario se realizaría un mero barrido de ojos sobre unas páginas con signos.
El ejercicio físico favorece a la liberación de endorfinas y a la oxigenación correcta de los tejidos. Ayuda a aumentar la lucidez y eficacia de los procesos metabólicos que afectan al tejido nervioso. Y la interacción social nos pone a prueba frente a continuos estímulos que no siempre podemos prever y que ponen en jaque nuestra capacidad adaptativa.

Todas estas acciones forman parte de un buen entrenamiento cognitivo para nuestro cerebro, del cual se ve beneficiado y puede así llegar a un óptimo rendimiento. No es necesario llegar a ser un Einstein para triunfar en la vida.

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