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Hipocondría y cómo detectar una persona hipocondriaca

La hipocondría, una enfermedad mental

La hipocondría es un mal conocido que se ha extendido de manera exuberante en las sociedades desarrolladas. En una gran mayoría de los afectados se la puede relacionar con algún tipo de problema de la personalidad, sin embargo la mayoría de las personas comunes alguna vez en su vida ha demostrado estar preocupado demás por su salud.

Una veintena de veces entran personas al baño de su casa y se encierran durante minutos para realizar un chequeo general casero e improvisado de todo su cuerpo.

La hipocondría y las enfermedades imaginarias

Suelen examinarse desde la coronilla hasta los pies, desde un examen visual, pasando por palpación de ganglios, vientre, músculos y evaluación de articulaciones. Este comportamiento es incluido dentro de las manías y es típico de una persona hipocondríaca.

La hipocondría es una dolencia de poca visualización, silenciada y ocultada por muchos años, lo que las llevó a convertirse en una dolencia aislada y personal. Encerrada dentro de los límites del pudor. Condenada a una existencia ignorada por médicos, psiquiatras y psicólogos, y muy sufrida por el paciente.

Podemos considerar que todo el mundo alguna vez se ha preocupado demás por su salud. Es muy común encontrar que estudiantes de medicina se sientan identificados con varios de los cuadros que están estudiando.

La persona de a pie puede preocuparse luego de la lectura de algún tipo de artículo de revista, blog o folleto de esos que se dan por la calle y que tratan temas de salud y prevención.

Muchos especialistas registraron un aumento de las visitas de sus pacientes al consultorio a causa de programas televisivos que trataron algún tema médico o bien alguna noticia de algún famoso que ha sufrido una enfermedad. Todo por el miedo padecer aquella dolencia.
Todavía hoy en día las investigaciones que se realizan sobre este tema son escasas y poco concluyentes. Sin embargo se conoce que los pacientes que acuden a un médico por algún tipo de problema hipocondríaco presentan un grado de hipocondría mucho más avanzado que aquellos que no lo hacen.

¿Qué personas son más vulnerables a padecer hipocondria?

Se registra que los casos son más frecuentes en varones de 30 a 39 años de edad y en mujeres entre 40 y 50 años. Afecta por igual a todos los estratos sociales. Se sabe que los varones son más afectados que las mujeres.
Las partes del cuerpo que suelen ser más consultadas por estos pacientes son la cabeza, el cuello, el vientre, la espalda, las piernas, los brazos y en último lugar los genitales.
La definición médica correcta habla de la hipocondríaca como el temor sin fundamento orgánico de la afección de una enfermedad actual o futura que cursa con una excesiva auto observación y aumento de la percepción sensorial.

Detectar señales de alarma

Uno mismo puede evaluar sus propias acciones para conocer de manera temprana un posible cuadro hipocondríaco. Una forma de hacerlo es tomar un folleto informativo de cualquier tipo de enfermedad, artículo sobre cualquier tipo de dolencia o algo similar y leerlo. Una vez terminada la lectura la persona debería preguntarse sobre que ha sentido abovedado y diferencial sí existe un sentimiento de diferencia, de identificación, se intranquilidad, o de pánico.
Una vez realizado el ejercicio deje pasar un tiempo y observe el estado de tranquilidad o de intranquilidad que le invade.

  • ¿Ha pensado nuevamente en el folleto durante el día?
  • ¿Ha saltado a su mente la información que adquirió con el folleto?
  • ¿Siente algún tipo de intranquilidad con respecto a su salud?
  • ¿Tiene necesidad o deseo de llamar a un médico?
  • ¿Siente que el miedo de invade?

En caso identificarse con alguna de estas preguntas podemos asegurar que está padeciendo algún grado de episodio hipocondríaco, lo cual no quiere decir que sea hipocondríaco sino que está pasando por un proceso por lo menos pasajero.

¿Cómo saber si soy hipodondríaco?

La autoevaluación es muy importante para poder identificar los síntomas de la hipocondría en el corto plazo.

La hipocondría no es un mal mayor y si bien el paciente sufre por el miedo de la enfermedad, no se llega a los límites de la nosofobia o nosomanía.

La nosofobia las personas sienten angustia real por pensar que una enfermedad puede ser contraída. En la nosomanía las personas deliran creyendo tener una dolencia determinada y viven como si la tuvieran.

Hoy en día los especialistas distinguen entre aquellas personas que son hipocondríacas manifiestamente y a esos que son hipocondríacos ocultos.

Los primeros son los que van a asistir al sistema de salud, y que realizarán consultas al médico de manera periódica. Los segundos con son aquellos que viven con la idea de estar enfermos pero que no acuden al sistema de salud, con lo cual manejan niveles de ansiedad mucho mayores ya que por pudor o miedo no acuden a la consulta y pierden la posibilidad de descartar la dolencia.

Se piensa que aquellas personas que sufren de ansiedad y depresión están más dispuestas ha desarrollado síntomas hipocondríaco.
En estos casos, los estímulos que alimentan el miedo pueden venir tanto del interior de la persona como de su entorno.

Muchas veces le hipocondría es en realidad una forma de expresión de otra dolencia psíquica del paciente canalizada con el miedo a las enfermedades. Todo esto demostraría un estado anímico mucho más profundo que obliga al profesional a distinguir entre aquel hipocondríaco auténtico de aquel falso hipocondríaco.

No todo es tristeza y desazón. Los psicólogos creen que en algunos pacientes, esta dolencia, funciona como un posible factor mediante el cual el paciente obtiene cierto beneficio. Socialmente estar enfermo significa tener la posibilidad de eludir ciertas exigencias y poseer cierto repertorio de justificaciones. Poder delegar obligaciones sin tener cargo de conciencia.

Esto se basa en la idea de que los males que afectan a una persona de manera explícita son mejor aceptados en la sociedad que aquellos males que afectan el estado anímico.

Sin embargo, las personas que sufren de hipocondría real gastan horas de sus días revisando y examinando su cuerpo por miedo a sufrir una enfermedad. El dolor, el miedo y la angustia son reales.

Con el paso del tiempo la sociedad moderna ha ganado gran conocimiento del cuerpo humano y dicha conocimiento se promulga de persona a persona cotidianamente.

La cifra de personas que creen estar enfermas y que acuden al consultorio ha aumentado bruscamente desde los tiempos de la industrialización. La explicación sería que cuanto más conozcamos el cuerpo humano y más información obtengamos acerca de las enfermedades más capacidad de comparar nuestra situación tenemos.

Por eso, tenemos que responsabilizar el crecimiento de este padecimiento al mayor flujo de información y consejos de salud, blogs, programas de televisión que tratan temas de enfermedades.
Tal bombardeo de información lleva a una persona a una alienación en la interpretación sensorial del propio cuerpo. Es decir que procesos normales y naturales puede pasar a parecernos amenazas a causa de un segundo conocimiento.

Muchas veces, los síntomas de una supuesta enfermedad son causados por la actitud expectante y la excesiva auto exploración del paciente.

¿Podemos tratar y curar la hipocondria?

Para el tratamiento de dicha dolencia es necesario acudir a un terapeuta. Las entrevistas psicológicas ayudarán al profesional a determinar el problema y generar una conducta terapéutica.

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